Desde el primer día en que el pequeño poodle llega a la casa, se lo debe alimentar en dosis de 4 comidas diarias por 5 minutos. A medida que crece, se disminuirá la frecuencia, hasta llegar a 2 porciones diarias. “La transición a los alimentos sólidos requiere gran cuidado porque el cachorro no es capaz de asimilar grandes cantidades de alimentos o de digerir el almidón”, advierte Paul.